miércoles, 17 de febrero de 2010

No sabe, no contesta.

Escucha el ritmo de la lluvia mientras tus lágrimas rozan tu boca, su sabor salado se mezcla con la visión borrosa de tu ventana, donde hay un olor a tierra mojada y el tacto del cristal te roza las mejillas…

No eres nadie.

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